Caza menor.

La caza menor es mi gran afición. Comencé a los 14 años, aunque no fue hasta los 20 cuando me enganché profundamente. Siempre fui un tirador malo. Fueron muchos los días que vacié la canana y regresé a casa con las manos vacías pero con una sonrisa de felicidad por haber podido disfrutar del campo, por haber visto como volaban esas perdices y se iban a pesar de haber soltado los 3 disparos. Ver como esa liebre que se me arrancaba de los pies, se marchaba de rositas sin haberla tocado ni un solo perdigón, esos conejos que me toreaban con sus quiebros... muchos recuerdos.

Para la caza menor es fundamental la ayuda de un buen perro, no sólo es importante porque nos levante la caza y la cobre, sino también por la compañía que nos hace. La relación amo-perro es un vínculo muy fuerte, día a día se estrecha mas y mas, hasta el punto que hay cazadores que cuando pierden a su fiel compañero dejan la caza, al menos durante una tiempo.

 

Mi primer perro.

Este es mi primer perro, cruce de pointer y sabe dios que. Me lo regaló un compañero de trabajo en aquellos tiempos pasados en los que trabajaba en Telepizza. Nació el 12 de julio de 1994 y falleció este mes de Junio del 2007. Empezó a salir al monte conmigo a cazar en diciembre del 94, por tierras del Jalón. Tardó dos años en hacerme muestras.

 La primera perdiz que me cobró fue en el 1995, fue una perdiz que derribó mi difunto padre, se fue con las patas colgando, cruzó una val y se echó en la ladera de enfrente, cruzamos mi padre y yo pero no la encontramos. Después de un rato allí esperando para reagruparnos el perro apareció con la perdiz, fue la última perdiz que cazó mi padre en su vida ya que falleció al año siguiente, en 1996.

La primeras muestras fueron a las codornices, en el 96. Ese mismo año, en el desvedo de la general, me deleitó con su primera perdiz a muestra que derribé al tercer disparo (los nervios y mi torpeza como tirador). Ese día le maté su primera liebre a muestra que cobró a la carrera.

 La tiré muy larga a través de unas retamas y se fue herida pero el perro la enganchó unos metros mas allá, ni que decir tiene lo que disfruté con esa gesta. Sólo me falto darle un beso al perro... recuerdo el punto exacto donde me echó la liebre a muestra. También recuerdo el punto exacto donde me echó la perdiz a muestra sin embargo, no puedo recordar la primera perdiz que me echo la perra pointer que tengo ahora.

Anécdotas de caza menor.

Poco a poco, conforme vayan llegando los recuerdos, iré escribiendo anécdotas de caza, esas liebres que se van de rositas, esa perdiz a muestra fallada...

Mis perros.

Llevo pocos años cazando con perros propios. De momento voy por el tercero. Antes siempre he cazado con los perros de mi padre, mas bien, de mi hermano.

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