
Crónicas de caza mayor.
Ya llegó octubre y también las primeras lluvias, despues de haber tenido una primavera seca y un verano muy muy seco. Además hubo frío hasta finales de junio lo que no sabemos como habrá afectado a la cria de la especies como jabalí y ciervo.
10 - Octubre. Sierra de Guara.
Después de muchos años sin pisar el prepirineo por fin he podido volver a pisar esa sierra tan bella. Me surgió la oportunidad de volver a cazar allí y no me lo pensé ni un segundo, me fui para allá.
El día no prometía nada puesto que el pronóstico del tiempo era lluvia y mas lluvia. En el punto de encuentro estabamos solo 8 personas y el rehalero. Asi que partimos enseguida para la sierra. Hicimos una parada antes de entrar en la mancha para organizarnos el reparto de los puestos y salimos a colocarnos. Era una ladera inmensa y cazamos la parte de arriba, colocando un par de puestos en el alto y los otros 6 puestos en las salidas de los barrancos en la parte baja. Nada mas colocarnos comenzó a diluviar, y soltaron los perros. La mañana transcurrió sin novedad alguna, los perros recorrieron la mancha y pronto llego la hora de recoger, no hubo suerte, no había ningún bicho o si los había nos torearon, ademas con la lluvia no se veía bien. El paisaje espectacular, quiero volver a cazar allí muy pronto.
24 - Octubre. Las Cañadillas.
Primera montería de la sociedad riojana en la que cazo, sociedad del pueblo mi padre ya fallecido en 1996 por un cáncer(adenocarcinoma).
Como siempre desayuno a las 7:30, sigo pensando que es un disparate quedar tan pronto, los entendidos dicen que es mejor esperar a que los bichos vuelvan a sus encames.
Las previsiones para esta montería eran mala por diversas razones. Es una mancha sin comida, los bichos andan en los regadíos puesto que es dónde tienen la comida y el agua, y además, es una zona arrasada por los seteros.
Tras el desayuno, el sorteo, como siempre con polémicas de si postor si o postor no. Que si mover los puestos... en fin, los rollos de siempre que nunca se solucionan, el presidente de nuevo amenazando con dimitir: "vayase señor presidente, vayase...." jajajaja. Me tocó el puesto 4, puesto muy interesante en un cortafuegos y que hace algo de balcón. Debajo mío estaba el puesto 3 ocupado por Manolo, cubriendo el barranco con su repetidora.
Partimos enseguida hacia los puestos, otra de mis quejas es que nadie quiere caminar ni un metro, se va con los coches hasta el fin, lo que supone el pasar con un montón de coches por la línea de puestos con el consiguiente mosqueo de los bichos. Por no caminar 10 minutos fastidiamos las monterías. De hecho de camino al puesto vimos una pelota de ciervos que se salía de la mancha, mas que una montería parece una romería, solo les falta a algunos ir tocando la trompeta y el bombo, imposible hacer mas ruido pero esto es una causa pérdida.
Una vez colocados en el puesto, pronto salió el sol, ya se veía mejor para disparar. Pronto vi un ciervo a una gran distancia faldeando pero saliéndose de la mancha, le apunte y le disparé pero no vi donde impactó la bala, echó a correr por un barranquete hacia abajo y le solté otro disparo que tampoco vi donde impacto pero que se paró tras unos pinos. Fui oyendo ruido de maleza hasta que el del puesto 3 le soltó un disparo, el bicho siguió caminando, al cabo de unos segundos le soltó otro disparo y el bicho siguió caminando hasta aparecer en el cortafuegos, el del puesto 3 se puso a enredar con la escopeta, el bicho se iba marchando poco a poco y ya no aguanté mas y le solté un tiro y alli se quedó el bicho. Logicamente el ciervo pertenece a ese cazador. Le pedí disculpas pero me dijo que no me preocupara, que se le había encasquillado la escopeta y por eso no le había disparado.
Una hora más tarde de nuevo pasaron faldeando pero esta vez mas altos una pelota de ciervos, les apunté pero no disparé porque iban todos juntos y no quiero disparar a las hembras. Dude un rato pero al final no disparé.